SIGUIENDO EL INSTINTO AVENTURERO
12/11/2022
Arte callejero como sustento de vida y de viajes
Lourdes Zorat
Joaquín González, joven oriundo de Córdoba y estudiante de la carrera de guarda parque de la Universidad Provincial de Córdoba, comentó la experiencia de su recorrido de dos años por América Latina como mochilero y artista callejero.
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A los 18 años, al terminar la escuela secundaria, no se sentía preparado para elegir una carrera universitaria. Por esta razón, y por otros factores, como por ejemplo, el querer huir de casa, tomó la decisión de emprender viaje como mochilero. Además de “su instinto aventurero de descubrir el mundo y explorar lo desconocido” expresó el estudiante.
Con respecto a las decisiones que llevan a las personas a salir de mochileros, Joaquín expresó que las situaciones detrás de estas decisiones no siempre son lindas: “A veces es una combinación de adrenalina a lo desconocido, y las ganas de escapar de casa”.
Al principio, su idea principal era ir a Machu Pichu y volver a Córdoba en tres meses, dijo González. Pero luego, su viaje tomó otros rumbos y se alargó dos años, conociendo alrededor de 5 países: “Los tiempos y los lugares se fueron dando”. En Ecuador consiguió una bici y decidió que iba a volver a su casa pedaleando.
Con respecto a la actividad económica por la cual se sustentó todo el viaje, explió que, principalmente, se dedicó a los malabares en los semáforos, rompiendo “el pánico escénico”. Pero a su vez, con el tiempo se dio cuenta de que necesitaba realizar más de una actividad, ya que cada lugar es diferente y debía adaptarse a las ofertas laborales. También tocó la guitarra en restaurantes, y cuando la policía lo echaba, continuaba en colectivos urbanos. Trabajo de mozo, cocinero, de lo “que encuentre en el momento”.

Foto de Joaquín de su Instagram @joacogonzale
En cuanto a la relación de la sociedad con los artistas callejeros, y puso en evidencia que es diferente en cada lugar. Noto diferencias entre los países en los que estuvo. Sin embargo cree que hay gente que sí valora y respeta el arte callejero, como hay también quienes lo desprecian: “hay gente que te ve como mediocre por hacer malabares en el semáforo” dijo el estudiante.
Joaquín enuncia que el arte callejero es un trabajo más, que no cualquiera lo hace, porque además de las habilidades, es necesario conocer y enfrentarse a la calle, tener experiencia en ella.
A pesar de que hoy en día el arte callejero tiene más visibilidad en la sociedad y en los medios de comunicación, aún se siguen viviendo secuencias de violencia: “No conseguir hospedaje también es violencia”. Además de la violencia verbal (y a veces física) que tuvo que afrontar, por parte de ciudadanos y hasta de policías. “Que un niño se te acerque, te aplauda, te mire y te quiera dar una moneda, ya es indicio de que un cambio está llegando” expreso el estudiante.

Foto de su Instagram @joacogonzale
MÁS DE ESTA EXPERIENCIA:
Los malabares y la guitarra, su sustento principal de trabajo en esta aventura.
Comento Joaquín, que a lo largo del tiempo, intento con diferentes técnicas para hacer los malabares, pero los que más que utilizo (y utiliza), fueron hechos con canos de pvc, cámaras de bicicletas y cinta, todo armado por sus propias manos.
Con respecto a la guitarra, su abuelo le regalo una y aprendió a tocarla a los 14 años en un Instituto público, donde estudio lo básico del instrumento, como loa acordes y partes de la guitarra. Luego continuo solo aprendiendo de internet: “Y como me había aprendido los acordes, buscaba la música que me gustaba, buscaba los acordes y empecé a tocar yo solo”, dijo Joaquín.
A la edad 15 años tuvo una banda de rock. Donde aprendió aún más de la experiencia de tocar con otras personas: “el contacto con otra gente que sabía más que yo me hizo aprender más de música”, expreso el joven.
“La gran mayoría de mi aprendizaje se basa en mi experiencia, de estar ahí. Después salir a probar, una cosa es tocar en tu pieza y con amigos, y otra es tocar frente a un restaurante donde no conoces a nadie - comento Joaquín- son experiencias que ayudan a soltarte”.
La cuestión es viajar
Joaquín dijo que salió de Córdoba acompañado de cuatro amigos de la escuela secundaria. Juntos conocieron Bolivia y el sur de Perú, y estuvieron alrededor 5 y 6 meses en grupo. Luego, por diferentes cuestiones se dividieron.
Pero, a lo largo del viaje, se encontraron en diferentes países para seguir compartiendo esta experiencia
Según coment[o Joaquín, conoció a muchas personas en lo largo de este viaje. Compartió viaje hasta Ecuador con un chileno. Desde ahí siguió solo y luego se reencontró con sus compañeros: “Nos juntamos los cuatro para pasar las fiestas” expreso el estudiante.
Con respecto al hospedaje, dijo que solían acampar en campings y alquilar habitaciones. Pero, a la vuelta, con su bicicleta, ya no opción de pagar hospedajes. Por lo tanto, el acampe se volvió más habitual: “Al lado de la ruta o donde podíamos encontrar lugar, evitábamos la ciudad y acampábamos en el medio de la nada”, dijo Joaquín González.
También recurrieron a páginas de Facebook, en las cuales personas ofrecen hospedaje a viajeros. Fue de esta manera que Joaquín también brindo hospedaje en su casa en Córdoba a turistas que pasaron por allí.

Foto de Joaquín con amigos que se hizo en sus viajes, de su Instagram @joacogonzale
Apretá el ícono para ver el Instagram de Joaquín
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